En 1981, Hugo Fattoruso tenía 37 años y ya contaba con un montón de vidas musicales en su palmarés. Genio precoz, junto a su padre Antonio y su hermano Osvaldo, habían formado el Trío Fattoruso, y en su temprana adolescencia comenzó a frecuentar el Hot Club de Montevideo, un sótano en la esquina de Guayabos y Jackson que, fue una usina de escalas, gentileza de músicos como Manolo Guardia y Paco Mañosa. Luego, a imagen y semejanza de Los Beatles, formaron Los Shakers, un grupo que evolucionó en estética a la par de los cuatro de Liverpool y que se disolvió luego de editar su tercer álbum, La conferencia secreta del Toto’s Bar (1968), una obra maestra de la psicodelia rioplatense.
Luego, en los 70, emigró junto a su hermano Osvaldo a los Estados Unidos. Allí, comenzaron a colaborar con el percusionista brasileño Airto Moreira (Miles Davis, Return to Forever, Weather Report) y su esposa, la cantante Flora Purim. Junto al bajista Ringo Thielmann formaron Opa, un trío que en la fusión del candombe con el lenguaje del jazz‐rock, llevaron la música afro‐uruguaya hacia el espacio sideral. Grabaron dos discos indispensables (Goldenwings, 1976; Magic Time, 1977), pero a comienzos de los 80, con el advenimiento de la música disco y por diferencias varias con Airto (productor del grupo), estaban casi sin trabajo en Estados Unidos. Fue en ese momento que, instalados en Atlanta,recibieron la propuesta del productor Osvaldo Papaleo para volver al Río de la Plata y compartir tres conciertos con Milton Nascimento en el estadio Obras de Buenos Aires.
Apenas hicieron pie en Buenos Aires, Oscar López los fichó para su sello, Sazam, y los hermanos Fattoruso, Ringo Thielmann y Ruben Rada, junto con algunos invitados, entraron en los legendarios estudios ION para rendir homenaje a su pasado como Los Shakers. Lo hicieron bajo el nombre de Otroshakers, una síntesis entre sus dos emblemáticos proyectos. Más allá de recordar simplemente los viejos tiempos, en A Los Shakers (1981) la banda beat se adentra en el mundo de la fusión. Estilísticamente, es como si convivieran dos estéticas, dos sonoridades, ¿dos bandas?
Considerado como un álbum de Opa, y habiendo recibido excelentes críticas, nunca se había reeditado en vinilo, por lo que se convirtió en una pieza de colección invaluable.
Esta edición del sello Sometimes Music, remasterizada por el ingeniero Frank Merritt en The Carvery Studio (Londres), incluye un encarte a todo color con fotos, letras de canciones, y notas escritas por el periodista Humphey Inzillo, editor de la revista Rolling Stone (Argentina).
La experiencia de escucharlos fue, es y será, extraordinaria, trascendental y sorprendente.
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